Si hay algo que quedará en la retina de los medios y de la opinión pública al repasar en el futuro qué ocurrió el 2012 con la televisión chilena es la introducción de caos, volatilidad e incertidumbre en la industria. Tiempo de marcas en exitosa reconstrucción –como Canal 13- y otras bajo amenazas evidentes por ajustes en sus equipos de gestión –TVN, CHV y Mega- más un escenario general adverso y cambiante.
También el año en que tres de los cuatro ejecutivos clave que solventaron el liderazgo de TVN en la segunda mitad de la década 90, compiten como directores de los principales canales privados: René Cortázar (Canal 13), Jaime De Aguirre (CHV) y Mario Conca (Mega). El cuarto de ese exitoso team de la estación pública fue Jaime Moreno Laval, quien falleció en marzo de este año y que gozó del período de mayores audiencias bajo su gestión como director de prensa.
Si hay una lección que sacar al terminar el primer tiempo televisivo 2012 es la necesidad de construir o bien cuidar los pilares de marca que caracterizan a cada canal de TV abierta:
- TVN en su anclaje identitario al territorio nacional con sus contenidos periodísticos y de ficción telenovelas;
- Canal 13 con entretención show y reality, más ficción telenovelas que produjeron una fuerte renovación de públicos adultos y jóvenes;
- Mega en una refundación que recién se inicia, ruidosa y errática, pero finalmente con claras señales de querer competir a lo grande y ser masivo, se llevó a dos ejecutivos claves de Chilevisión: Mario Conca, quien dirigirá el Canal, y Fernando Berndt, quien será su gerente general.
- Chilevisión con su cercanía general frente a las demandas de las audiencias, viviendo un proceso de desgaste de su oferta luego de liderar el 2011, hoy está tercero y batalla por recuperar terreno, pero sin un pilar de marca diferenciador, salvo ser ícono de la oferta de farándula y periodismo policial.
La estación del grupo Turner vivió un inicio de año complicado por los cuestionamientos a la factura y audiencias obtenidas por el Festival de Viña. Tanto así que febrero 2012 respecto del 2011 cayó 2,3 puntos promedio general en el horario nocturno (sobre todo en segmentos medios y populares, en mujeres y jóvenes). Y en los meses sucesivos, pese a contar con los partidos de Chile en las eliminatorias para el Mundial Brasil 2014, igual mantuvo niveles de bajas similares.
El daño general al resto de la industria televisiva que dejó el éxito de Mundos Opuestos se reflejó también en las utilidades obtenidas por Chilevisión en el primer trimestre, que alcanzaron $464 millones frente a los $3.316 millones de la temporada anterior. Pero crece su escenario de incertidumbre en la medida en que uno de sus pilares claves en la gestión-canal se vio resentido en estos últimos meses: la partida a TVN del subgerente de Producción, Eduardo Cabezas, y de Conca y Berndt a Mega. Todos, actores relevantes del cohesionado equipo liderado por Jaime De Aguirre, un grupo estratégico que en la década 2000 protagonizó el ascenso sostenido en sus niveles de audiencia y estados financieros.
CHV enfrentó un 2012 con una política de piloto automático, manteniendo el tono de la oferta de entretención centrada en farándula dura y famoseo en general, con presencia de actores de estos contenidos en casi todos sus programas. Esto implicó de algún modo la saturación del tono y discurso, aparte de la pérdida de novedad, imprescindible en una industria televisiva de rápido desgaste, en donde los ciclos de los espacios no toleran por regla general más de tres o cuatro temporadas .
Visto así, no es dable esperar un gran éxito con su reality extremo Amazonas, sino insistir en los mismos personajes ya vistos reiteradamente en las polémicas de ese ambiente. Es conveniente contar con un plan B para evitar lo ocurrido a TVN con el fracaso de El Experimento, que dejó su parrilla programática veraniega muy restringida, cayendo al cuarto lugar.
En esta temporada su pantalla logró impactar y colocar en la agenda la temática paranormal con Psíquicos –uno de sus programas más masivos-, seguido por El Club de la Comedia-, pero otros no han rendido como se esperaba. Tal es el caso de Yingo, que atraviesa un proceso de reformulación, unido a los altibajos de La Mañana en CHV y las teleseries latinas de sobremesa y tarde. Habrá que esperar el segundo semestre para ver si su teleserie nocturna, La Sexóloga, logra disputar un espacio entre las ficciones, donde por primera vez los cuatro grandes canales estarán compitiendo en este ruedo. También si Talento Chileno resiste el embate del tiempo y de sus adversarios en el género, que ha sido liderado por Mi Nombre Es (Canal 13, y que regresa en versión VIP).
Pese a todo, Chilevisión es una marca que cobija diversidad programática no menor en su primera franja nocturna –herencia que De Aguirre mantuvo desde sus tiempos en TVN- y que ha transformado a Tolerancia Cero en un clásico y referente de actualidad para las élites, más los ciclos de Cine Chileno (con audiencias más de nicho). Y entre sus cualidades como ejecutivo están su instinto, pragmatismo, conocimiento de la industria, más saber trabajar en y construir equipos, sumado a su visión siempre optimista frente a las complejidades.
No será este un año para liderar, pero el 2013 vendrá la prueba de fuego para ver si CHV era más que un team exitoso.
