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Mega… Un modelo que comienza a armarse

Posteado a las 25 de Junio de 2012 - 16:48 6 comentarios
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Golpe a la cátedra!!!  Justo cuando Mega acababa de cumplir un mes del accidentado debut de su parrilla programática de transición del grupo Claro al holding Bethia, se produjo el más esperado de sus cambios: reclutar a sus filas al gerente general de Chilevisión, Mario Conca -además, accionista socio de Azul Azul- quien renunció a su cargo junto con el gerente comercial de esa misma estación, Fernando Berndt. Conca deberá integrarse en agosto como Presidente Ejecutivo y sería en la práctica el director responsable de refundar este proyecto televisivo. Berndt lo hará en la gerencia general.

Mega viene asistiendo a un tiempo de poco brillo y muchas críticas a sus contenidos –tildados sin tapujos por la prensa especializada y la opinión pública de basura televisiva o telebasura en más de una decena de columnas, cartas, blogs y reportajes-, sustentándose en productos que denotan el declive final de un equipo que fracasó en su visión y que entregó el canal a sus nuevos dueños en un estado complejo.

Cuarto en audiencias en todo el 2012 con 6,3 puntos promedio en rating hogar –el más bajo desde 1997- y tercero el 2011; con casi 3 mil millones de pérdidas en el primer trimestre de este año, en el ojo del huracán por el tono sensacionalista de su oferta y carente de una estructura o know how necesario en todo medio de comunicación para empoderar a sus realizadores y fomentar sus procesos creativos por áreas de contenidos. No se puede entender de otro modo que teniendo utilidades por más de 5 mil millones en la temporada anterior, hoy se encuentre a la deriva con una parrilla programática crítica, de contención y control de costos, pero deteriorando su marca (asentada por años en entretención familiar masiva y popular; al tiempo que rechazada por los estratos socioeconómicos altos).

Enfrentar el proceso de cambio de propiedad –ya con su director ejecutivo y gerente general desvinculados por el nuevo directorio hace algunas semanas y ahora con el evidente reclutamiento de Mario Conca- tiene desafíos ineludibles y que por la autorregulación editorial sustentada en marcos valóricos tácitos de sus anterior dueño, hoy dejan al canal en una refundación sin narrativa coherente. Y sobre todo con una lógica corporativa anacrónica, como la que se desprende de la entrevista dada en marzo de este año por el entonces secretario general de Mega, Alfredo Escobar, a la revista de la Asociación Nacional de Avisadores en la que recalcaba que la TV es un medio simple y hay que entenderlo así (negándose a las evidentes complejidades que reviste hoy hacer televisión y querer liderar una industria creativa y periodística de peso).

¿Qué es Mega? ¿Un canal que estrena su parrilla nueva el 22 de mayo y destina preferentemente su oferta de entretención de sobremesa y noche a la Doctora Polo, la tarde a teleseries extranjeras y de modo impresentable el mediodía al talk show de Laura Bozzo y luego a una serie juvenil coreana? Un canal que se dispara en el pié y que a los pocos días tiene que retirar a la conductora peruana, ante un vendaval de críticas y denuncias ciudadanas al CNTV (la historia judicial de Bozzo que salta a la vista con solo poner su nombre en Google).

Mega pareciera tener ganas de competir, pero aún no da muestras de poder estar a la altura de un proyecto que trascienda su anclaje popular y sea capaz de crecer transversalmente hacia otros estratos (jóvenes y adultos de 25 a 49 años, o en los segmentos altos y medios altos). Por privilegiar su acostumbrada política de control de costos –que suele no entender que los programas se construyen con creatividad y estándares mínimos de calidad que no se pueden sacrificar por dinero- desaprovechó la oportunidad de competir en regla en la franja de teleseries nocturnas y optó por un producto barato como Maldita, lejos la de peor calidad en el género y que promedia 8,5 puntos, dañando la credibilidad de su promesa de refundación con nuevos estándares. Tampoco se entiende en este marco realizar una teleserie con la vida de Anita Alvarado.

Mientras este proceso refundacional no decante por completo, sus cartas competitivas seguirán siendo pocas. Así es como sólo dos partidos de fútbol y seis ciclos programáticos del 2012 superan los 10 puntos hogar promedio (Viva Dichato, Coliseo Romano, Caso Cerrado en ambos horarios, América Celebra a Chespirito y, Tu Cara Me Suena).  Tampoco podrá seguir omitiendo por mucho tiempo más cuál será su apuesta editorial y su tono programático en el marco de los nuevos dueños, si realmente quiere volver a ocupar el primer lugar de audiencia, como sucedió el 2004 y 2008. Por eso también es importante despejar cuáles serán los contenidos y géneros que servirán de pilares en su arquitectura de marca o los atributos dotarán de sentido diferenciador a la básica función de entretener y acompañar a la audiencias nacionales que hoy cumple la TV abierta.

La tarea de rearme de Mega no será fácil, pero las cartas ya están comenzando a moverse. Pronto veremos quién se llevará la mejor mano y cómo este nuevo puzzle corporativo comienza a calzar sus piezas y a hacerlas visibles en su pantalla. No obstante, es probable que todo el 2012 sea un escenario de transición y que el verdadero nuevo canal lo presenciemos en 2013.

Con la llegada de Mario Conca se sella para siempre el tinte conservador católico que caracterizó a las cabezas ejecutivas de Mega bajo la era del grupo Claro. Su perfil profesional avalado de éxitos en TVN y CHV, sumado a su carácter fuerte y su pensamiento liberal, ateo, evolucionista y seguidor de Álvaro Fischer, hacen difícil ganarle una discusión; pero disfruta del diálogo razonado. Por eso, dista de los antiguos dogmas que gobernaron Mega y simbolizan también su renovación.

¿Y sobre el futuro de CHV?… Bueno, ese será tema para el próximo posteo.