
El reciente duelo de villanos de las teleseries nocturnas nacionales que debutaron esta semana está augurando una guerra con varios muertos en el camino. Y parece que uno de los más bullados será el que corra por cuenta de la historia del remake de la Quintrala -dirigida por Vicente Sabatini y protagonizada por Claudia Di Girolamo, en su estreno en ese canal-, o sea el remedo de “Profeta de Peñalolén” ABC1 mutado en polígamo líder espiritual del Valle del Elqui…
No se trata de juicios a priori ni de sesgos –como suelen creer los ejecutivos o mandos medios de la industria de la TV cuando se les advierte públicamente que un producto viene mal o tiene aristas de clara debilidad, ante lo que tienden a reaccionar como trolls encubiertos en las redes sociales-, sino al contenido y a cómo se comportó el público en los dos primeros capítulos de la nueva apuesta de CHV frente al final de “El laberinto de Alicia” y el primer episodio de “Su nombre es Joaquín”. He aquí las razones de esta argumentación:
Primero: el grave error de TVN al programar sin cortes comerciales el último capítulo de “Alicia” y dejar correr completamente los créditos finales, abriendo una ventana de visionado para que un segmento importante del público se fugara a “La Doña” antes de comenzar “Su nombre es Joaquín”. Así, finalmente esta serie de CHV sacó 22,1 puntos de rating frente a 20,2 de su competencia.
Segundo: la desequilibrada composición de públicos por género de “Joaquín” donde casi un 67% de la audiencia son mujeres. En cambio el público femenino de la ficción de CHV es 48% y en “Alicia” un 62%. Es decir, hubo un distanciamiento aún mayor en hombres, lo que perjudicará su masividad en el horario.
Tercero: los visos de debilidad en los target más masivos por grupos socioeconómicos, en donde “Joaquín” perdió 21% de share C3-D respecto del final de “El laberinto de Alicia” (39% versus 60%). Y en ese mismo segmento “La Doña” obtuvo un 58% de share.
Cuarto: la baja registrada entre “Alicia” y “Joaquín” en los grupos de niños y adolescentes, donde perdió 22% del share del horario (cayendo de 57% a 35%). No obstante, la ficción protagonizada por Di Girolamo se quedó con el 48% de los encendidos en esos mismos grupos.
Quinto: la historia de TVN es más sofisticada, compleja y cerrada -pese a sus múltiples tramas secundarias- debido a que la poligamia, el aborto, los secuestros y las turbiedades de un líder espiritual que delinque requieren de un enganche más lento que el erotismo, los crímenes y abusos de un personaje metido en el “adn” de los chilenos, como la Quintrala.
Sexto: El erotismo desatado de la historia de CHV y la rápida edición audiovisual, frente a una narratividad más lenta –aunque no menos cuidada- del producto de TVN. Como efecto de lo anterior, es más fácil y rápido fidelizarse con la ficción dirigida por Sabatini, que abre aristas más simples al consumo de la historia.
Séptimo: y –por último- un elemento de análisis estratégico referido al intercambio de públicos que al menos consumieron quince minutos de las telenovelas de este miércoles (final de “Alicia”, más “Joaquin” y “La Doña”). Del total de la audiencia que siguió el término de la telenovela de TVN, un 53% se mantuvo viendo la nueva apuesta de ese canal y un 19% se fue a CHV.
El escenario competitivo de esta nueva guerra de las teleseries está abierto y se irá definiendo con lo que ocurra este jueves y los primeros días de la próxima semana. Sin embargo, los indicios anteriores dan cuenta de una evidente oportunidad estadística de CHV para imponerse y liderar por primera vez en este terreno de las ficciones nacionales nocturnas. Si bien, no será una paliza, la pista podría ponerse pesada para TVN si el nuevo reality “El Experimento” –que debuta el próximo 17 de octubre- vuelve a sacar ratings mediocres como “La Dieta del Lagarto”, “Pelotón 5”, “Todos a coro”, “El circo de las estrellas” o “El juego del miedo” (todos realizados por el mismo equipo a cargo de Cristián Mason y Nicolás Quesille).
