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Rostros televisivos… escasez y show

Posteado a las 26 de Septiembre de 2011 - 11:51 0 comentario
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Dioses de la emoción lúdica y eficaces constructores de la realidad televisada. Miembros de la exclusiva élite de los obreros mediales tocados por una varita mágica de suerte, contactos, talento -repartido de modo desigual- y tenacidad para superar esa carrera con obstáculos cuya meta es ser “rostro”. Suelen despertar sentimientos encontrados y cada tipo de público tiene su favorito; no obstante, las audiencias más sofisticadas prefieren pasar de ellos y consumir series y programas segmentados en el cable.

Como suele ocurrir al iniciarse el último trimestre del año, comienza la etapa de renovación, término o renegociación de contratos de los anclas o conductores de la tv local. Momento de despliegue de estrategias comunicacionales, filtraciones de prensa, rumores, juego de póker y apuestas para mejorar las condiciones vigentes. No siempre ganan. Es más, a veces hay quienes pueden perder todo y salir de pantalla fruto de una táctica errónea, cayendo en lo que se conoce como el infierno de los “rostros excluidos”. Un panteón de autovíctimas que alegan ser mártires de oscuras maniobras de quienes gobiernan la industria de la TV, cuyo único capital pasa a ser entonces vender de vuelta sus dramas a la prensa rosa.

Son paradójicos representantes de la cercanía mediatizada y la diferenciación social a la vez. Se instalan como los “otros conocidos” o “familiares de la tele” de la gente común y al mismo tiempo son parte de ese 0,3% de la población de Santiago que se define en los estudios de mercado como segmento “A” (selecto grupo de familias cuyos ingresos mensuales superan los 14 a 15 millones de pesos y que se conoce como élite). O bien están en camino de serlo, formando parte del tramo más elevado del “B” (con montos cercanos a los diez millones). Por eso, aunque digan ser clase media, hace tiempo que dejaron de pertenecer a ella.

Hora de incidentes y escasez

El accidente aéreo de Juan Fernández que costó la vida a 21 personas –Felipe Camiroaga entre ellos- desnudó una realidad compleja en la industria televisiva: la dificultad para crear conductores o anclas que logren trascender e instalarse entre los imprescindibles.

¿Cómo se forma un rostro hoy? ¿Qué se necesita para parir una estrella medial? No existen recetas únicas. Se requiere invertir tiempo en su formación, paciencia para aceptar proyectos fallidos y claridad en la detección de los atributos personales distintivos de cada profesional que lo puedan llegar a instalar en su nicho adecuado (sea entretención pura, emocionalidad, cercanía, o bien información dura y credibilidad).

Estamos presenciando el conocido ritual de renovación de contratos y de forcejeos para quedarse o cambiarse de canales. Muchos son los nombres que circulan hoy en este baile, incluyendo a quienes no gozan de presencia actual en pantalla y que quieren volver.

Sea como fuere que decante este proceso lo único claro es que por ahora son pocos los integrantes de este selecto team y que los canales de TV requieren contar con generaciones de recambio. No se trata sólo de apostar, sino de tener la visión para adelantarse a detectar quienes serán los nuevos protagonistas de la televisión que se viene en el contexto digital. Esos serán los verdaderos vencedores.