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TVN y su crisis conceptual

Posteado a las 8 de Junio de 2011 - 17:41 43 comentarios
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Desde sus pasillos se dirá que esta columna huele a fantasmas, a enfermos imaginarios fruto de alguna paranoia pseudo-academicista, propia de las élites que desprecian la masividad y no ven televisión. Que el canal goza de buena salud y que el 2010 ganó el año en rating. También que toda la industria se ha vuelto más competitiva y no es posible sostener los índices de audiencias de antaño, fruto de la penetración de las plataformas de TV de pago. Que su oferta programática 2011 no tiene indicios que demuestren tal crisis, ya sea por su balance trimestral (donde tuvo menos utilidades que Red TV) o por el aumento de su capacidad de producción. Y finalmente, que es complejo competir con las reglas del mercado teniendo además que responder a una línea editorial de un medio público.

Todo lo anterior constituiría un “straw man” o conjunto de artilugios retóricos falaces para sostener verdades a medias, muy empleados en los campos sociológicos y de comunicación estratégica para capear crisis. Pero como este blog esta destinado a generar conversaciones y no a hacer eco de campañas persuasivas, vamos directo al centro del debate.

Primero: Este análisis se fundamenta en indicadores y lógicas imperantes desde dentro de la propia industria. Conozco, investigo, me gusta y veo bastante televisión chilena/extranjera (en todas sus plataformas y vías actuales de consumo).

Segundo: Su pérdida de competitividad y capacidad de alerta/respuesta frente a un entorno más exigente. Datos objetivos de rating de la estación pública y sus rivales en los últimos años reflejan su deteriorada performance y cómo cedió su liderazgo si se consolida -por ejemplo- la audiencia por años, entre las 6 am y las 2 am, del 1 de enero al 7 de junio del 2007 al 2011. TVN tuvo una evolución de 10.1 / 8.4 / 8.1 / 8.6 y 7.2 puntos hogar, respectivamente. CHV, el actual líder, pasó en igual período de 6.7 / 7.4 / 7.9 / 8,1 a 8.9 puntos hogar.

Tercero: TVN ha restringido su diversidad narrativa y de géneros en forma dramática de acuerdo a su mandato. Un ejemplo: el abandono de la televisión infantil. Otro, se ha centrado en la telerrealidad como macrogénero hegemónico en entretención (con talkshows, shows de talentos, docurrealities y realities como productos específicos), ficción (telenovelas) y factual (noticieros y programas de reportajes hibridados con elementos de telerrealidad, como en Vida, Esto no tiene nombre e Informe especial). El 2009 triplicó la oferta de capítulos de telenovelas y realities entre las 22 y las 24 hrs. respecto del 2008 y cerró las puertas a la producción independiente.

Cuarto: La fuga de talentos realizadores jóvenes hacia el refundado Canal 13, que han tenido buenos resultados en la resurrección competitiva de ese medio. Como contrapartida, el desgaste de los equipos internos, de generaciones cercanas/mayores de 50 años o cuyas cabezas superan con creces este target. Habiendo sido actores centrales de la TV de décadas pasadas, en el actual contexto manejan narrativas y know how que no responden con agudeza a las necesidades y lenguajes de las audiencias emergentes, cada vez más conectadas a las redes y a la conjunción de pantallas.

Quinto: La incapacidad de transmitir al entorno señales de valor futuro, reflejadas en lo difícil que ha sido buscar un reemplazante de María Elena Wood en la Dirección de programación, quien cesó en su cargo en abril pasado y abandonó la estación el 31 de mayo. Una cifra cercana a la decena de candidatos han rechazado la oferta, ya sea provenientes de la industria audiovisual o del mundo de la publicidad y las comunicaciones en general.

Sexto: Los resultados obtenidos por su parrilla 2010/2011, en donde los programas debut suman más fracasos o señales de vulnerabilidad que de fortaleza y aciertos (AlaChilena, A/Z, La Barra del mundial, Circo de estrellas, Pelotón V, Dime por qué, la Dieta del lagarto, Fruto prohibido, Tu historia es mi historia). Algunos que se han defendido, como Mamá a los 15, Factor X Chile y Un minuto para ganar. Y otros que lideran en un ambiente más estrecho, como Buenos días a todos, o que aspiran a retomar el liderazgo, como 24 Horas Central.

Séptimo: El último y más complejo, ¿qué es TVN y cuál su rol público, quién es su dueño y cómo se evalúa si cumple con su mandato? Hay intereses cruzados que van desde la Presidencia de la República, el Senado, la clase política, el mundo empresarial y la sociedad civil. Pero ante quién responden y bajo qué lógica funcionan sus ejecutivos. ¿Las mismas del resto del mercado?¿Otras? Si es así, ¿cuáles y cómo evaluarlas? Este ha sido un problema sin resolver desde la promulgación de la ley de TV de 1992 que le dio el carácter autónomo.

TVN 2011 está a cuatro centésimas del cuarto lugar en disputa con Canal 13 -en alza- y con una marca deteriorada. Lo peligroso de este escenario sería llegar a fin de año con pérdidas financieras, porque abriría de inmediato el debate de su privatización. Con un riesgo aún mayor, la discusión actual de la ley de televisión digital, que incluye también la nueva normativa de TVN y del CNTV en este contexto de cambios tecnológicos y conformación de la industria local.

Está claro que fracasó el megalómano proyecto TVN 2012 de Daniel Fernández, que propiciaba una “TV de clase mundial”. Sus vestigios se mantienen en la actual gestión, que está preparando el recambio y cuyos plazos comenzaron a agotarse.